SMED “El Arte de Reducir el tiempo de preparación”

La técnica SMED (Single Minute Exchange of Die) nace de la mano de la multinacional japonesa Toyota. Taiichi Ohno, ingeniero de Toyota (desde sus orígenes textiles), junto a Shingeo Shingo, consultor y entrenador de Toyota Motors, consiguieron reducir el tiempo de cambio de la matriz de las prensas utilizadas para realizar las carrocerías adaptándose así a los nuevos requerimientos del mercado.

Por tiempo de cambio se entiende el periodo que transcurre desde la fabricación de la última pieza válida de una serie, hasta la primera pieza correcta de la siguiente serie. Es muy importante hacer hincapié en que el cambio no termina hasta que se consigue sacar la primera pieza correcta, pues en numerosas ocasiones, el tiempo dedicado a las pruebas para la liberación es superior al tiempo de preparación de la máquina.

Las 4 Etapas del SMED

Etapa 1. Observar y medir

Es la primera de las etapas de este método, y es parte fundamental para el éxito del análisis posterior. En ella se ha de realizar un análisis profundo de las operaciones que se realizan en el cambio, desglosándolas de la mayor forma posible y determinando el tiempo que requiere cada una de ellas, además de las herramientas que se necesitan. No debemos de conformarnos simplemente con conocer las operaciones que se realizan, sino que debemos comprender el por qué se realizan. En algunos casos será muy evidente, en otros, todo lo contrario. Es muy posible que incluso nadie sepa por qué se realiza una determinada tarea, ya que simplemente se deba a la costumbre y no a la necesidad.

Dos herramientas muy útiles en esta etapa son:

A) El Manual de la máquina, ya que nos ayudará a entender algunas de las operaciones del cambio y a responder muchas de las preguntas que nos hacemos.

B) La cámara de vídeo, con la que podremos grabar los cambios, para desglosar más fácilmente las operaciones pues lo podremos ver en repetidas ocasiones. Por otro lado, será muy útil para determinar los tiempos de cada una de ellas.

Etapa 2. Separar operaciones internas y externas

La segunda etapa es la más sencilla de todas, simplemente debemos clasificar que operaciones se realizan con la máquina en marcha y cuales con la máquina parada.

Etapa 3. Convertir operaciones internas a externas

Una vez que se han desglosado todas las operaciones de manera muy minuciosa, es necesario estudiar una por una, haciéndonos siempre la misma pregunta: ¿esta operación se podría hacer con la máquina en marcha? Lógicamente todas aquellas operaciones que se puedan realizar con la máquina en marcha acortaran el tiempo de cambio. Para convertir las operaciones internas en externas hay que pensar en la posibilidad de modificaciones técnicas, modificaciones del método de trabajo, redistribuciones de operaciones, sincronización de tareas, etc. Por otro lado, destacar que cuando estamos haciendo un proyecto SMED en una máquina, no sólo hemos de estar pendientes de los instantes que dura el cambio, sino también de los periodos de fabricación, que influyen directamente de distintas maneras:

1 En el caso de lotes de fabricación muy cortos puede darse el caso de que los operarios no tengan tiempo suficiente para poder realizar todas las operaciones externas.

2 Si se trata de una máquina que no es completamente automática, o simplemente que los operarios están saturados de trabajo en  otras operaciones, será necesario ver cuál es la carga de trabajo de los mismos, de tal manera que se determine si tienen tiempo suficiente para realizar las tareas o no.

Etapa 4. Optimización

Una vez que ya hemos pasado todas aquellas operaciones internas (y que se pueden realizar con la máquina en funcionamiento) a externas, aún podemos recortar más tiempo.

En el caso de que en un cambio intervenga más de una persona, la distribución de tareas puede ser crucial para ahorrar tiempo. La idea es repartir equitativamente la carga de trabajo entre todos los operarios que intervienen en el cambio, es decir, si un cambio lo realiza una sola persona y dura 10 minutos, al realizarlo dos personas durará cinco minutos. Lógicamente, debido a la naturaleza de las tareas que se han de realizar, es muy difícil que se consigan estos repartos de tareas completamente equitativos.

Una vez que ya se han repartido las tareas entre las personas, en el caso de que dos o más personas intervengan en el cambio, es el momento de empezar a pensar en ideas que nos ayuden a reducir tiempo. Estas ideas deben enfocarse a aquellas tareas que aumentan directamente el tiempo total del cambio.

Implementación en la máquina

Una vez ya completamente definido el método y que ya tenemos una estimación teórica del cambio, es el momento de ponerlo en práctica. Ahora es cuando tienen que entrar en juego las personas que realizan el cambio, eliminando en muchos casos viejas costumbres y un método de trabajo adquirido durante muchos años. Es por eso por lo que esta fase es muy delicada, puesto que la actitud de las personas a los cambios de hábitos suele ser negativa. Sera importante explicar detenidamente cuál es la nueva forma de trabajar, hasta que la nueva forma de trabajo se convierta en la habitual.

En un proyecto de este tipo cabe destacar la importancia que tiene el conocimiento por parte de los operarios de los objetivos del proyecto y de la importancia de su implicación en el mismo para la consecución de los mismos.

Es muy deseable la ausencia de prejuicios acerca de cómo hacer las cosas, sin quedarse simplemente en la rutina diaria o en cómo se están llevando a cabo hasta el momento.

La técnica SMED que surgió en el sector del automóvil, al igual que toda la metodología Lean, tiene aplicación en prácticamente cualquier sector industrial.

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